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lunes, 27 de agosto de 2012

VENTRILOCUOS Gente grande que juega con muñecos


Una gran noticia para todos los colegas y amigos, artistas y seguidores, para todo el mundo.

El libro de Daniel Riera, Paco y Oliverio, VENTRILOCUOS, Gente grande de juega con muñecos, ya se puede adquirir en todas las librerías del pais.

Para los colegas y amigos del exterior, pueden hacerlo en el

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viernes, 4 de febrero de 2011

MUÑECOS DE VENTRILOQUIA Y LOS MECANISMOS AUXILIARES por Miguel Ángel Lembo

Realizo esta nota en virtud que la polémica continúa y desearía dejar sentados algunos conceptos, especialmente los míos, haciéndome responsable por lo que expongo.

En principio dejo sentado que a través del tiempo, y como todo lo que madura, los pensamientos, las ideas, conceptos, también pueden cambiar, para bien, para mal, para aceptar o denostar, en fin, somos seres humanos y nadie tiene que vivir atado a nada, mas,cuando existe la posibilidad de demostrar que somos seres inteligentes y usamos la cabeza para algo más que peinar nuestros cabellos.

Por eso, el primer concepto será el de aclarar que considero que cada artista es dueño de sí mismo y responsable de lo que hace, produce, muestra y por lo tanto, acreedor a los resultados que su conducta genere. Entonces, en este caso en especial, si su muñeco tiene o no mecanismos auxiliares es su derecho a aceptarlos o no, y nadie, menos que menos yo, un nadie más, puede objetarlo, solo puedo expresar mi concepto sobre esa característica como una idea más, como un aporte más a la realización del buen arte en esta hermosa profesión de ventrílocuos.

Por supuesto que en nuestro arte es todo importante, además de la buena técnica y respetar lo básico, no mover la boca, luego la declamación, originalidad y buenos libretos, puesta en escena, vestimenta propia y del muñeco, utilización de recursos técnicos para el espectáculo, micrófonos, luces, etc., en cuanto a lo particular, vuelvo a decir que cada uno es dueño y señor de hacer lo que mejor le parezca, de todos modos el juez implacable que lo evaluará y caliicará es el público, pero también es importante la conclusión que el artista saque de todo ello, estar conforme con lo que hace, y con la certeza y convencimiento que eso es lo que conviene, lo justo y donde se siente cómodo. De acuerdo a los resultados ha de ser el nuevo rumbo que tome o que conserve las cosas como están porque considera que así están bien y punto.



Ahora bien, ¿por qué pondero que el muñeco solamente mueva boca, cabeza y cuerpo?, ni siquiera que mueva los bracitos, o que el artista esté permanentemente tocándolos, haciéndolo hacer gestos, saludando, etc., porque meditando, estudiando y viendo a excelentes ventrílocuos, o los que yo considero excelentes, en el caso especial de mis coterráneos, la mayoría de ellos mantienen esa escuela, la del actor ventrílocuo. Esto es que no solo el ventrílocuo realiza las voces de su o sus muñecos, sino que la forma de hablar no es sobreactuada, es normal y sencilla, respeta una cadencia, silencios, pausas, y acompaña todo con los gestos adecuados, coordina todo en tiempo y forma, y eso considero es el verdadero arte. Cuando confluyen en la mente del espectador la imagen de un muñeco que no deja de ser muñeco, con sus brazos caídos o sostenidos al costado del cuerpo inmóviles, su cuerpito que se balancea, su cabeza que niega, asiente, mira a un lado u otro, se abre y cierra todo perfectamente de acuerdo con el texto y la situación que propone el mismo, esa imagen que podríamos decir de controversia, entre un ser de fantasía y un hombre real, es lo que definitivamente maravilla al público, no lo digo solo yo, me lo expresa el mismo público, no necesariamente familia o amigos que pueden pecar de afecto excesivo, inclusive actores profesionales destacan esa situación. El que hace gestos, al que miran es al hombre, al actor, al ventrílocuo, y su talento y habilidad consiste en ser un buen actor, desenvolverse en la rutina con claridad, normalidad, certeza, como si se tratare de una situación real, y sin embargo es una ilusión, una fantasía.



Dije ilusión, aprovecho entonces aquí para expresarle a mis colegas Magos que la Ventriloquia No es Magia, y mucho menos un accesorio de la Magia, es completamente otra materia, solo que permite compartir un espectáculo y hacerlo más completo o agradable, son dos espectáculos en uno, uno no sirve al otro. Muchos magos dicen eso, que la ventriloquia es un complemento, entonces como ventrílocuo digo lo contrario que la magia es un complemento de mi show, pero no podemos discutir con eso, sencillamente aclaremos que son dos artes completamente diferentes, con diferentes técnicas especialmente porque una utiliza el ocultismo y la otra una técnica oral complicada que no tiene secretos, y el arte surge del excelente desarrollo de la parte actoral como vengo expresando en otros párrafos.



Entonces, para finalizar, y como al principio. Colega ventrílocuo, haga lo que usted hiciere estará bien hecho con el solo motivo que usted se sienta satisfecho, conforme y lo sienta de esa forma, todo lo que yo expresé en esta nota es solo mi humilde punto de vista sobre el arte que practico y como un aporte de idea más, solo deseo que a todos y de cualquier forma siempre y cuando sea legítima, nos vaya bien en nuestra carrera artística y que el arte perdure en el tiempo. Las críticas dejémoslas para el público, y recordar aquello que Del ridículo no se vuelve, entonces, solo recomiendo no apurarse y cuando se sube al escenario hacerlo con mucha seguridad, por respeto al arte en sí y a los colegas que lo desarrollan. Miguel Angel Lembo






miércoles, 1 de diciembre de 2010

QUE ES CRECER? TAN SOLO UNA OPINION


Me agradó el tema, o como se suele decir, la palabra me quedó “picando en el área”, observé que algo no concordaba de acuerdo a mi criterio y experiencia de 61 años de vida, lo que tampoco significa ser dueño de la verdad o siquiera estar acertado, por eso decidí publicar este comentario y sería importante que quien lo lea opine al respecto, para que crezcamos juntos.
Justamente, considero que crecer es construir también. Esa palabra, "Crecer", se puede ver de distintos ángulos pero se debe interpretar lógicamente en cada uno.
Todo surge a raíz de un comentario realizado en el Facebook de Ventrílocuos Argentinos, en que comento una publicación de nuestro socio Martín Chesini.
Conozco, conocemos a Martín. Sabemos de su juventud, simpatía y seriedad conjugándose de acuerdo al tiempo, estudioso, trabajador, esforzado y amante del arte, especialmente de la ventriloquia. También sabemos de sus denodados esfuerzos porque no descuida ninguna de sus actividades, lo que denota responsabilidad, algo que no es frecuente ver hoy en nuestro jóvenes de 21 años. Felizmente Martín Chesini es lo que considero normal y por eso se destaca.
Como ventrílocuo lo hemos visto crecer y superarse en base a sacrificio y estudio. Eso es "crecer", es estudiar, investigar, preocuparse, conocer su lugar en la vida, respetar y sobre todo aceptar consejos sin perder personalidad y tomándolos o no, finalmente agradecerlos, es además, un Caballero.
Como consecuencia de su presentación en el programa televisivo Talento Argentino, en que considero actuó bien pero le faltó algo más para considerarse “Talento”, presencia, exeriencia, ensayo, pero no voy a profundizar en esto y fue calificado negativamente por el jurado, por ello las siguientes consideraciones.
En principio, considero que los certámenes son apropiados para demostrar capacidad física o intelectual, deportes, ciencias, etc.
En el caso del arte es más difícil, porque lo que el artista realiza solo puede agradar o no agradar. Si agrada sigue ascendiendo, sino es rechazado, él es el único responsable en revisar por qué no logra el aplauso o el trabajar en esa disciplina. Será el momento de considerar si realmente hace algo porque lo siente o simplemente es un rebusque para sobrevivir.
Por esa misma razón, entiendo que no hace falta ser un eximio bailarín, ni un popular cantante ni una graciosa modelo renombrados por los medios, ya que existen otros tanto o más talentosos que ellos, como así también valen mucho las opiniones de doña Juana la vecina que mira por la ventana, el chofer de la línea 130 que sale de San Telmo, como la de María, vendedora de la panadería de la otra cuadra de mi casa, porque ellos son público, opinan sobre lo que les agrada o no porque justamente no tienen idea de donde y no como surje un artista.
En cuanto a los jueces que participan en este programa Talento Argentino, no estoy de acuerdo con las formas conque más de una vez tratan a los concursantes, puesto que si les parece que el postulante fuese lo que fuere, malo, chanta, loco o lo que sea, primero debe pasar por un casting para evitar el papelón, y no dejarlo pasar para denostarlo o burlarse de él, o expresar conceptos a una persona que no los puede entender o por falta de capacidad o porque su estado de nervios no le permite escuchar nada más que su corazón galopando estremecedoramente. Lo veos más como un programa Mata Ilusiones o posibles Talentos.
No suelo ver ese programa como casi ninguno de la televisión argentina, son burdos y mediocres, salvo aquelos donde exista seriedad, buenas formas, realidad, cultura o simplemente noticias, si fuese entretenimiento nombro solo a uno, el de Julián Weich donde uno se reencuentra con los sentimientos y la alegría neta de una persona normal.
Ahora bien. Le aconsejé en un comentario de Facebook luego de felicitarlo porque a mí sí me agradó lo que hizo Martín, que en adelante no participare de concursos, porque era tiempo perdido, porque conozco de cerca lo que son los concursos y salvo los Premios Santa Clara de Asís, y para nosotros los Premios Magia, en todos hay favoritismos y vemos premiar a gente que uno se queda preguntando por qué a estO sí y a quien se lo merece no?, y escuché muchas veces mi idea compartida. Así como he vivido internas en concursos que ya estaban ganados de antemano, donde no se respeta nada ni a nadie, y por supuesto, si lo callé en su momento no he de romper el silencio ahora, solo me animo a recomenarle a la gente que aprecio que no se vincule a ellos, salvo como dije en un principio, cuando se trata de deportes o ciencias, allí si se puede crecer para mejorar lo que se tiene, crecer es sinónimo de seguir estudiando, ensayando, practicar, crear y todo ello hace bien a la mente y al cuerpo.
Pero como vi un comentario, donde le recomiendan a Martín que siga compitiendo para crecer, por eso el motivo de esta nota.
Corolario, para crecer hay que estudiar, esforzarse en mejorar la propia calidad, especialmente como persona, como Ser Humano, ningún concurso hace crecer a nadie, tomado de ese punto de vista, es como una timba, perdón por el vulgarismo, ir a participar a ver si sale o no, para lograr los ters minutos de fama y que le saquen fotos y lo admiren hasta que se terminó la cuerda y luego nunca más. Entonces, a no engañarse ni engañar, nadie crece con un muñeco en la mano diciendo chistes, solo puede alcanzar un nivel de popularidad y lo mejor, el cariño del público, el mejor juez, el que no se compra, el que aprueba o desaprueba con un aplauso o con una silbatina, eso es formarse en la vida, formar experiencia, lo importante es lograr Exito y mantener una línea de cordura durante toda la vida, y tenemos importantes ejemplos en artistas que aún muertos siguen dando que hablar y nadie los objeta, nunca participaron de concursos. Ojo, no confundir con "casting" eso es una selección donde se procura una imagen, estilo de acuerdo a un argumento para hacer coincidir al personaje con el mismo. por eso, los concursos no sirven para otra circunstancia que no sea lastimarse estúpidamente.

Miguel Ángel Lembo.

martes, 10 de agosto de 2010

EL MUÑECO Y SU NOMBRE por Marcelo Melison


En el escenario aparece un círculo de luz; el público espera, con ansias y ya casi riendo, el número de ventriloquia anunciado en el programa. El Maestro de Ceremonias de voz engolada anuncia "y ahora, señoras y señores, el ventrílocuo Tal y su muñeco... Juan Carlos!". Hummm.... no es muy excitante, verdad? Imagínense ahora que el animador anuncia a"... el ventrílocuo Tal y su muñeco... Petardito!". La cosa cambia, no es así? Es otra la manera en que el público recibe al artista. "Petardito!" piensa la gente, "debe ser un muñeco terrible, desbocado, seguro que le hará pasar las de Caín al pobre ventrílocuo! Va a ser un número divertido!". Y buena parte de la respuesta del público, el aplauso, ya se ganó en ese momento.
Me ha llamado la atención que últimamente parece que los muñecos de ventriloquia no tienen los nombres únicos, rimbombantes, con tanto significado que tenían antes. Es mi impresión, y considero que eso no ayuda al acto, sino que le resta puntos. Me explico: el número de ventriloquia exitoso no es el de aquel artista que controla el movimiento de su boca y nada más. Un acto exitoso es consecuencia de una larga serie de elementos que sumados, constituyen un gran número. Todo lo que tenga que ver con la presentación, desde el vestuario, el maquillaje, la iluminación y el sonido, suma puntos. Lo relacionado con lo artístico, es decir, la elección de un libreto original y bien aprendido, entretenido, dinámico, de efecto, también es algo importantísimo e imprescindible en todo acto de categoría. La técnica del ventrílocuo, su manejo del muñeco y todas las posibilidades mecánicas que el mismo ofrece, son otra parte integral de ese número ideal. Pero un elemento muy importante como es el nombre del muñeco, aparentemente ha pasado a un lugar de menor importancia. Y mi punto es que la elección de un nombre original, único, personalizado, simpático, gracioso, que de alguna manera caracterice al muñeco, es algo que ayuda al ventrílocuo, y lo ayuda MUCHO.
El primer ejemplo que viene a mi mente es el inevitable recuerdo del querido Ricardo Gamero "Mister Chasman". El nombre del muñeco, Chirolita, contrasta en forma dramática con el tan pomposo del "Mister" que lo maneja. Chirolita, chirolas, para quienes no lo sepan, es como se llamaba antiguamente a las moneditas de vuelto, unos centavitos, una nada de dinero, algo sin importancia. Desde luego que tras ese nombre pobrecito venía un muñeco con una personalidad muy fuerte, lo que causaba asombro y risa en el público. Otro ventrílocuo del pasado, Javier Villoldo padre, bautizó a su muñeco con el nombre de Jaimito, el protagonista de mil y un chistes "picantes"; de esta manera el personaje ya estaba definido, muy bien presentado ante la audiencia que sabia lo que podía esperar de semejante personaje de niño precoz, atrevido y pícaro...
Viendo las fotos con nombre de los miembros del CIVEAR distingo algunos nombres que me parecen ideales para los muñecos, por originales, simpáticos, con mucho significado; Bartolito, Picaflor, Caradura, Toscanito, Ñato Lechuga... Nombres que provocan una sonrisa en quien los escucha y ya predisponen al publico y "ayudan" como dije, al ventrílocuo en su presentación. Otros ventrílocuos argentinos del pasado han nombrado a sus muñecos Sacacorchos, Metralla, Cañete. Y aunque la modestia de Miguel no quiera que yo diga esto, agrego a esa lista de nombres el de mi "ahijado", su "hijo" de madera Pascualito, porque no solo Pascual es un nombre gracioso, sino también porque para nosotros los cristianos tiene un significado especialísimo: Pascual viene de Pascua, la fiesta en la que celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, es un nombre que nos recuerda esa promesa de resucitar en la vida eterna que nos espera...
He conocido algunos ventrílocuos que nombran a sus muñecos con palabras extrañas, nombres que son simplemente unas silabas sin ton ni son, sin gracia ni sentido. "El nombre lo eligió mi hijo/ sobrino/ nieto...". Eso esta bien si uno no piensa actuar más que un par de veces al año en alguna fiesta familiar para los amigos y parientes; pero si el ventrílocuo planea aparecer en escena ante público "verdadero" con cierta frecuencia, el nombre debe ser elegido con mucho más cuidado, la muestra de profesionalismo comienza con el nombre del número.
Entonces, me preguntará el ventrílocuo que recién se estrena, de donde se puede sacar un buen nombre para el muñeco? Bueno, idealmente el nombre reflejara algo de la "realidad" del muñeco, una característica de su personalidad o de su aspecto. Deberá ser un nombre que no necesite de apellido para completarse, que tenga sentido en si mismo, que como mucho se finalizara agregándole "don" o "señor". Deberá ser fácil de pronunciar, fácil de recordar, y en lo posible, original. De donde podemos sacar inspiración entonces?
Los personajes de historietas y tiras de los diarios argentinos del pasado son una fuente inagotable de nombres graciosos, originales y con mucha personalidad. Repasemos juntos algunos títulos en los que figuran nombres ideales para muñecos: "El gnomo Pimentón"; "El otro yo del doctor Merengue"; "Ocalito y Tumbita"; "Batuque"; "Cariseca"; "Jopito y Calvete"; "Capicúa"; "Toxico y Biberón"; "Pelopincho y Cachirula", "El buzo Chapaleo", etcétera...
Digamos que el muñeco es negro; nombres apropiados serian Carbonilla, Alquitrán, Chocolate. Mexicano? Don Frijoles, Don Chapopote. Un niño terrible? Calígula, Rasputín, Pieldejudas. Un personaje sin importancia? Centavitos, Pocacosa, Pavadita. Una solterona que sueña aun con casarse? Doña Suspiros. Un caballero de otra época? Don Polainas. La típica suegra de los cuentos? Doña Tormento. Un individuo de temperamento volátil? Polvorita, Chispita, Dinamita, Terremoto, Bazuka. Uno de temperamento alegre, positivo, optimista? Cascabelito, Burbujita. Un gaucho criollo? Pajarito, Chicharrón.
Los nombres pueden elegirse también por ser opuestos a lo que el muñeco es. Un pícaro podrá llamarse Inocencio; uno muy gordo, Varilla o Grisín. Un muñeco calvo, Melenita. Uno sordo, Buenoido.
Hay ventrílocuos que por alguna razón quieren presentar a sus muñecos como "demasiado humanos". Otros (entre los que me incluyo), encontramos más divertido referirnos con frecuencia en publico a la característica principal del muñeco, que es precisamente esa: ser un muñeco, no un ser humano. En mi opinión, esa actitud refuerza ante el público la habilidad del ventrílocuo, que crea ilusión de vida en lo que en realidad es un objeto inanimado y nada más. En mis diálogos con Napoleón siempre hablamos de sus resortes, sus palancas, su cabeza de cartón, su cuerpo hueco de madera, el corte que sus trajes tiene en la espalda, etcétera. Al menos en mi caso particular estas referencias son muy bien recibidas por el público y muy festejadas. Nombres que reflejan este aspecto del muñeco pueden ser Aserrín, Viruta, Cartoncito, Resortes, Piolines.
Todo esto es simplemente mi opinión, lo que yo considero útil, es que creo que un número de ventriloquia puede enriquecerse con mil y un detalles, y uno de ellos es el nombre de nuestro compañero.
Para quien se pregunte por qué el número que protagonizo se llama "Don Marcelo y Napoleón", le cuento que no lo elegí yo, sino que lo soñé. Si, el nombre del dúo apareció en un sueño, y cuando desperté me pareció el nombre ideal para lo que yo quería hacer como ventrílocuo, así que lo acepte sin protesta. Y es que mi "hijo" de madera me trata como si fuera un emperador! No importa que mi nombre sea precedido por "don", el amo del dúo... es él!

Don Marcelo y Napoleón

lunes, 9 de agosto de 2010

¿PROFESIONALES?

Un motivo de discusión frecuente se produce cuando hablamos de Profesionales. Deseamos abrir un debate en torno a esta particularidad para que se entienda a qué nos referimos cuando hablamos de alguien y lo calificamos como tal.
Por supuesto, al decir Profesional nos referimos a la persona que Profesa una determinada actividad, especialmente basada en un oficio. Luego consideraremos si es un buen profesional porque desarrolla todas las normas técnicas y éticas dentro de ella, especialmente si es exitoso y logra alcanzar un nivel apreciable de distinción.
Por lo tanto, si esa persona, que se considera Profesional, además ejerce otra actividad u oficio, o como medio de subsistencia económica desarrolla una actividad diferente, No deja de ser Profesional, sino, véase el caso de personas que ostentan dos títulos diferentes como ser Ingeniero y Abogado al mismo tiempo. Nos preguntamos, un título invalida al otro?, si ejerce una función no puede hacer otra actividad?. Sencillamente fuera de lugar es pensar que No.
Por todo esto, en virtud de artistas que permanentemente discuten sobre el particular, y nunca se llega a un acuerdo, les rogamos tengan en cuenta lo que hemos expuesto y nos envíen su opinión al respecto.
Profesional es el que desarrolla una actividad y oficio determinado. Si lo hace con talento, calidad, exitosamente, o no, es problema suyo, lo calificará un ente superior, una escuela, otro profesional o sencillamente en nuestro caso el público, juez que no admite sino lo que vé y recibe del artista, y lo considera profesional, desconociendo si posee títulos, si realizó cursos, tan solo porque su acto fue agradable y mereció el aplauso como premio.
En nuestro caso, los ventrílocuos, ¿quién puede calificar a quien?, ¿quién es maestro, ¿quién es profesor?.
Nuestro presidente, Miguel Ángel Lembo, enseña el arte, ha publicado un libro que ya va por la segunda edición que resultó exitosa, fue adquirido en otros paises, llegó a Osaka, Japón. sin embargo él mismo se autocalifica diciendo que No es Profesor ni Maestro de Nada, que solamente escribió su propia experiencia, liberó secretos, en la intención de divulgar el arte que no es misterio sino técnica pura acompañado de la influencia de los factores positivos del actor o ser humano que la practica, nada más. Por su parte, el mismo Miguel con su muñeco Pascualito realiza presentaciones como todos los demás, con las mismas alternativas de ser o no agradable, intenta superarse, tiene las mismas vivencias que los demás, y justamente, pese a tener otras actividades no deja de ser un Profesional, evidenciando vocación por lo que hace, y lo demuestra.
Otro caso para destacar y el más reciente es el de Daniel Riera, destacado periodista y escritor, no hay quien lo dude, hasta el mismo CIVEAR recibió el impulso que este hombre le dio a través de uno de sus excelentes libros, BUENOS AIRES BIZARRO, ¡con qué talento escribió!, en qué forma plasmó nuestro verdadero sentir, las formas de la ventriloquia y sentir de los ventrílocuos. Él mismo, se influenció, hoy es un ventrílocuo que no solo realiza una buena técnica sino que en un plazo mucho menor al de otros que se titulan profesionales, alcanzó un nivel de calidad exquisito en cuanto a presentación, desarrollo, puesta en escena y todo de su propia producción, con singular éxito, ¿es o no un profesional?, ¿debe dejar sus demás éxitos como la revista Barcelona leída en todo el país?, ¿debe dejar de escribir sus libros que día a día surgen con renovada calidad?, no podemos ser ridículos o mediocres para minimizar o discriminar a nadie, ¿quién otorga la credencial de Ventrílocuo Profesional?
Entonces no escuchemos el canto de sirenas porque estas no existen, cada uno debe tener conciencia de quién es, cuales son sus logros, y ser honesto a la hora de reconocerse como artista, es importante la humildad y no verse parado en la cresta de una ola de utilería o subido a un caballo de calesita, con eso no se convence a nadie, Hechos y no Palabras o producciones fotográficas, ediciones de video falsas del mismo estilo que las escenografías de Hollywood donde se observa el frente de una poderosa mansión, sin embargo es una fachada sostenida por maderas por detrás, donde NO HAY NADA.
El Círculo Ventrílocuos Argentinos, CIVEAR, admite a profesionales, aficionados, aprendices, y hasta amigos que deseen relacionarse con ventrílocuos por sola simpatía, todos tienen cabida, a nadie se discrimina, y en su web permite que quien desee publicar su trabajo lo haga, por supuesto abona por ello para colaborar con el fondo económico de la comunidad, corriendo por su cuenta la calificación que surja a posteriori por parte de la persona que lo contrata.
La preocupación mayor del CIVEAR, es fomentar la ventriloquia, tejer su historia en la Argentina, formar nuevos artistas, ayudarles a corregir y aumentar sus conocimientos, compartiendo cada experiencia, el que más sabe o logró mejorar su acto se lo transmitirá al que no puede hacerlo por sí solo, le ayudará, pero jamás lo discriminará, es concreto que el CIVEAR es una asociación cultural y no comercial, que en todo caso sí se puede desprender de su actividad y por el acercamiento del público, la posibilidad de ser contratados, pero no es el fin determinante. En el CIVEAR nadie posee pedestales, ni podio con el número uno a sus piés, y lamenta que existan algunos que se lo crean, eso sucede porque como dijera el poeta Homero Expósito, SE MIRAN AL ESPEJO Y NO DESDE EL ESPEJO.

domingo, 31 de enero de 2010

EVOLUCION HISTORICA DE LOS MUÑECOS DE VENTRILOQUIA por Marcelo Melison


Si bien la Ventriloquia bajo una forma u otra es conocida desde la más lejana antigüedad, la aparición de los muñecos en el acto es algo muchísimo mas reciente. En este artículo pretendo presentar el orden cronológico en que los diferentes estilos de muñecos fueron apareciendo, porque algunas fuentes citan dichos estilos en forma incorrecta. Acompáñenme por favor en esta expedición arqueológica para excavar en el pasado de nuestro Arte...
Es bien sabido que originalmente la Ventriloquia no era usada como entretenimiento sino en ambientes de superstición y pseudo religión, en los que el ejecutante "traía del más alla" voces de dioses, ángeles, profetas y difuntos. Sin embargo, existe un remoto antecedente del uso de muñecos aun en estas condiciones, pues en ciertas regiones rurales de la China de la Edad Media, mediums femeninos presentaban un muñeco pequeño de rasgos realistas del cual supuestamente emanaban los consejos y profecías que la medium decía ventriloquialmente.
Por siglos los ventrílocuos entretenían con voces distantes que "venían" de lugares lejanos o encerrados. La primera vez que se uso un muñeco presentando la base de los espectáculos que hoy disfrutamos, fue en 1750, cuando al austriaco baron Von Mengen se le ocurrió dar un cuerpo a la voz ventriloquial en la forma de una muñeca de madera con la boca movible, cuidando de ofrecer sincronicidad entre la voz y el movimiento de la boca de la muñeca.
En esos años en Inglaterra comenzó a hacerse popular la demostración ventriloquial con el puño a manera de cabeza; moviendo el dedo pulgar se da la ilusión de una boca que se abre y se cierra, ilusión cuyo máximo exponente seria el maravilloso artista español Señor Wences (Wenceslao Moreno) durante la mayor parte del siglo XX.
Aproximadamente en 1780 el irlandés James Burns usaba un muy pequeño muñeco llamado "Tommy el chillón" en sus presentaciones, que no era mas que una cabecita tallada en madera y un tosco cuerpo de tela, sin ningún mecanismo. Otro irlandés, E. D. Davies, presentaba en los años de 1860 dos muñecos también pequeños sentados en sus rodillas, Tommy y Joey, pero estos tenían ya la boca mecanizada. A partir de esos años, los ventrílocuos comienzan a preocuparse por crear la ilusión de vida en sus muñecos dotándolos de tamaño natural y diferentes animaciones mecánicas tanto en la cabeza como en brazos y piernas. En Europa los artistas realizan actos de ventriloquia con muchos personajes simultáneamente, muñecos que se manejaban a distancia con complicados sistemas de pedales y ayudantes detrás de escena. Fue el ingles Fred Russell quien en 1890 popularizo el estilo de acto que hoy conocemos, con un solo muñeco sentado en su rodilla con el cual mantenía un dialogo chispeante. Su muñeco "Joe el costeño" fue tan famoso como el ventrílocuo. Ya para 1900 se impuso mundialmente el estilo de muñeco de madera o cartapesta que hoy conocemos.
En algunos escritos se habla de la cabeza encerrada en la caja como un estilo de muñeco muy antiguo, pero esto no es así. Esa presentación fue ideada recién en los años de 1930 por el ya citado Señor Wences en un momento de urgencia, ya que el muñeco de tamaño natural con el que estaba recorriendo clubes nocturnos de Estados Unidos fue destrozado en el choque del tren en el que estaba viajando. Desesperado, con un contrato por cumplir, Wences pudo rescatar la parte anterior de la cabeza del muñeco, modifico el mecanismo, y la puso en una caja tapada, creando la ilusión de la voz encerrada en forma por demás sobresaliente.
Hay documentos que muestran la visita a la Argentina de ventrílocuos internacionales desde la época de la colonia, pero estos eran los tradicionales ventrílocuos con compañeros "invisibles". Es muy probable que los argentinos no hayamos visto los muñecos típicos que usamos hoy hasta muy cerca de 1900, época en que las variedades alcanzaron su apogeo en Buenos Aires principalmente; los escenarios de variete de esos años recibían constantemente ventrílocuos españoles con "elencos" de quince o veinte muñecos diferentes, siendo Francisco Sanz el mas popular de ellos...
Es bastante mas tarde, bien entrada la década de 1940, cuando en otras partes del mundo los ventrílocuos se empiezan a alejar de los muñecos tradicionales y realizan sus actos de ventriloquia con títeres de boca movible, mucho mas fáciles de transportar y manipular, y hasta mas baratos, que las marionetas de madera o cartón. En esos años el francés Robert Lamouret asombra a los espectadores de cabaret en toda Europa con el Pato Dudule, una versión del pato Donald de Disney, un títere con unas posibilidades de animaciones absolutamente increíbles. En la década del '50 en Estados Unidos Shari Lewis presenta en televisión a "Costilla de Cordero", la ovejita hecha con una media, sembrando la semilla de la vocación en el maravilloso Jim Henson, quien irrumpe en la televisión americana de los '60 con sus fantásticos Muppets, iniciando un estilo de muñeco que será preferido por muchos ventrílocuos.
En la Argentina el público siempre ha preferido el tradicional muñeco rígido de madera o cartapesta con la mandíbula articulada, imagen esta popularizada en la televisión por el español Emilio Agudiez con su maravilloso muñeco, el porteñísimo "Don Pánfilo". Agudiez fue el ventrílocuo televisivo mas conocido hasta la irrupción en las pantallas nacionales de ese fenómeno irrepetible que fue la dupla de Mister Chasman y Chirolita. Es muchísimo lo que se ha hablado y lo que aun se puede decir de ese gigante que fue el inolvidable Ricardo Gamero y su alter ego Mister Chasman, cosa que haremos en otra ocasión. Pero para concluir con la idea de este artículo, diré que en la Argentina los muñecos de ventriloquia no han evolucionado tanto, puesto que nuestro público prefiere y hasta espera que el ventrílocuo se presente con el tradicional muñeco "tipo Chirolita" como se le llama popularmente para significar el muñeco rígido a imagen y semejanza de un hombrecito...

jueves, 14 de enero de 2010

EL MEJOR VENTRILOCUO por Miguel Angel Lembo


No existe. Quién de los señores profesionales de puede arrogar semejante calificativo?, de hecho, si lo hace, es la primer prueba que no lo es, porque se mira al espejo y no desde el espejo, presta atención y cree en su propia vanidad.
El público o los mismos colegas podría aventurarse a calificar a un artista ventrílocuo diciendo que es el mejor. Los primeros lo harían en base al impacto que recibieron por la actuación de determinado artista. Los segundos lo harán teniendo en cuenta sus técnicas y habilidades.
Al público tampoco se le pueden aceptar esas determinaciones, porque éste no es igual en todos los casos. Lo que quiero significar que existen varias clases de público o lo que denominamos target al que va dirigido un mensaje.
Haciendo una gran división para no hilar demasiado fino, podemos hablar de público infantil, adolescente, adulto y dentro de esta categoría, subdividirlos por el promedio de edad, podríamos llamarlos jóvenes y mayores de edad,
Luego también se debe tener en cuenta el ámbito donde se desarrollará el espectáculo, fiesta infantil, cumpleaños de 15, casamiento, empresarios, despedidas de solteros, y así continuar segmentando a los destinatarios de nuestro espectáculo.
Por parte de los artistas ventrílocuos, cada uno y a medida que avanza en edad y experiencia en la profesión va construyendo su propia personalidad, es el punto en el que se encuentra cómodo, donde el acto le resulta natural, por no llamarlo fácil, sino que lo maneja con soltura y especialmente con vivencia, lo que sería acercarse al punto máximo de su calidad. Pero como siempre digo, a ese punto no se llega nunca, siempre se está aprendiendo algo nuevo, y de la verdadera vocación, de la creatividad dependen los resultados.
De la misma forma, y en esto ya es algo más severo, se debe tener en cuenta qué tipo de humor se ha de desarrollar. El humor cambia con tan solo unos kilómetros de distancia. El humor caracteriza el folklore de una región, por los defectos de sus costumbres, por las cosas graciosas que ocurren en determinado lugar, lo podríamos llamar autóctono. No a todos nos resulta comprender por qué esa gente se ríe de algo que a nosotros no nos mueve un pelo, y por supuesto, se están riendo de sí mismos, por la picardía que hallan en los comentarios, diálogos, diría que hasta se alegran de resaltar sus propios defectos y convertirlos en cuestiones cómicas.
Por esa razón siempre aconsejo no estar pendiente de los videos de la página youtube, especialmente cuando son artistas extranjeros. Sí verlos para tomar ideas de sus shows, no para copiarlos, sino para continuar un buen proyecto, o aprovechar algo para el propio, no copiar, de última imitar, solo se imitan las cosas buenas y aún las malas con sus propios resultados, hay mentes para todo.
El prestigioso Jeff Dunham por ejemplo, realiza una serie muy buena de accesorios en su presentación, diversos muñecos, voces, gags, el humor propio de su comunidad que si lo tradujéramos tal vez no nos sería tan gracioso y pensaríamos de qué se ríen, y ellos tendrían una situación parecida con respecto a nosotros. Pero yo he escuchado hablar maravillas de Jeff Dunham, mas ningún colega hizo hincapié en su mala técnica, nadie me comentó que algo que debe dominar el ventrílocuo es su rostro, no solo el hablar con la boca semicerrada, sino que mientras habla el muñeco, él no puede dejar de gesticular, poner caras de asombro, sonreír, las caras que pondría habitualmente en un diálogo normal con otro ser humano. El mencionado artista cada vez que habla el muñeco cierra la boca y le quita la naturalidad al diálogo. Por favor, no quiero escuchar la mediocre y vulgar aceptación de algunos artistas que repiten a cada momento “que mientras el público se ría y el espectáculo sea bueno, eso es lo de menos”, es muy pobre y poco profesional pensar así, es solo para poder ocultar, o justificar la propia discapacidad para realizar la técnica, el poco interés por el arte, su indiferencia o desgano por asumir que con estudio y esfuerzo lo puede lograr, solo que no lo desea por comodidad.
Yo veo artistas que cierran la boca y aprietan los labios y parecen que sufrieran hemiplegia, otros que se plantan una sonrisa y hasta cuando hablar que se les murió la madre siguen con la sonrisa, porque no se animan a cambiar la técnica, a estudiar y esforzarse por demostrar que la ventriloquia es una forma de arte actoral. No, directamente muchos se encasillan en el ventrílocuo que se para frente al micrófono y dispara preguntas y respuestas en ping pong, parecen rematadores gritando como locos, con muñecos histéricos para lograr un aplauso fácil y en base a rutinas donde el arte queda relegado a las palabras relajantes, soeces, agresivas, insultantes, picardías de baja estofa y luego arrancan aplausos de otros que tienen su misma característica intelectual y que no justamente son la mayoría, son su target, son su público, esto ocurre actualmente en televisión, donde nuestro querido Chasman hoy sería corrido a palos, porque él hacía humor actoral, hacía ventriloquia para gente normal , ese era su target. Pero la historia cambió, ahora el vértigo, la desfachatez y la mal entendida libertad de expresión, nos pretende sumir a todos en un mismo caldo realizado con aguas servidas.
Yo invito a los señores profesionales a no bajar los brazos. Sí se pueden realizar todo tipo de shows, para cada clase de público, darle a cada uno lo que pida, estoy de acuerdo, pero no que por ser triunfador en una mínima comunidad ya el artista se pueda sentir El Mejor Ventrílocuo, ni lo sueñe, porque su mismo espectáculo con otro tipo de público le puede deparar un mal momento y queda muy feo dejar de ser payaso para convertirse en ridículo, el primero es un actor, el segundo un pobre imbécil.
Voy a dar para finalizar dos ejemplos que considero válidos en cuanto a dos artistas fallecidos, a quienes conocí personalmente, admiré porque eran muy buenos los dos, solo que uno tuvo mejor prensa y su espectáculo cautivaba a la sociedad en general y el otro estaba limitado a un sector comprendido por un público especial, la gente de la noche, la de la diversión eterna.
Ellos eran Mr. Chasman, y Chirolita, y el otro Javier padre y Jaimito. Dos grandes, no había competencia entre ellos, el primero desarrollaba especialmente la parte actoral, el segundo manejaba su espectáculo con una maestría increíble, cantaba perfectamente, afinado, con talento, con un humor particular, dominaba al público, yo estuve parado a su lado durante un show completo y quedé maravillado, hoy, su hijo sigue la misma senda, gran imitador y con personalidad. Chasman por su parte dejó la herencia en artistas como Marcelo y Cirilo, Carlos Magó y Cholito y si me permiten, un poquito a mí, pues si bien en diez años de amistad no me enseñó nada en forma directa, pude tomar de él muchas cosas positivas, las mismas que me animaron a escribir esta nota. Sé que Chasman soñaba con actuar en teatro como lo estoy haciendo yo actualmente, él no lo logró porque no se dio, tuvo tantas cosas pero eso que anhelaba no se le dio, Dios sabrá por qué, pero sí, aseguro que cada vez que voy a salir al escenario pienso en él, y cuando recibo e aplauso final miro hacia arriba y se lo dedico con todo mi corazón, sé que me está acompañando, él fue quien cuando me conoció me aprobó diciendo que le agradaba mi técnica, lo mismo que luego hizo el gran Wilson De Caro, pero solo lograron que a partir de ese momento me preocupara en seguir estudiando y preocupándome para no perderla y especialmente para transmitirla, sin egoísmos y por el bien del mismo arte.

UNISONO DE VOCES EN VENTRILOQUIA por Marcelo Melison



Esto es emitir dos voces diferentes, y hasta una posible tercera voz, la del actor y su muñeco o muñecos, durante el fraseo de un poema o una cancion.
El primer ventrílocuo que hizo esto y de quien se conservan datos, fue el estadounidense Fred Ketch (1891-1975), quien cantaba a dúo con su muñeco Jerry J. Jerrie. Este artista le enseño el secreto a otro estadounidense, el Coronel Bill Boley (1935-2000) quien lo usaba en sus dos muñecos Willy el Borracho y la Tia Fanny; en un reportaje de fines de los '80, Boley decia que los únicos que lograban ese efecto en ese momento eran el y otro ventrílocuo del Japón, sin aportar el nombre del mismo.
También Stu Scott, otro ventrílocuo de Estados Unidos, hacia este efecto dandole la doble voz a sus muñecos George el Cuervo y Barney la Rana. Murio en 1987.
La ventrílocua estadounidense Vicky Taylor en su acto con su muñeco Ronnie, realizaba el final de una canción a dos voces. Esta artista, que aun vive, se retiro de los escenarios ya anciana en los '90.
Actualmente es comprobable al observar sus videoclips subidos a Internet (Youtube) que este efecto lo realiza el ventrílocuo argentino Miguel Ángel Lembo. Y con el fallecimiento y retiro de los artistas que he mencionado previamente, los UNICOS en lograr emitir al mismo tiempo DOS VOCES que pueden ser oídas con claridad y con una marcada diferencia entre una y otra, no me resulta audaz afirmar que Miguel Angel Lembo es hoy el UNICO ventrílocuo activo a nivel mundial en realizar exitosamente este asombroso efecto.
Esta técnica tan apreciada e intentada sin éxito por muchos ventrílocuos tanto de Argentina como del resto del mundo, es sumamente dificultosa de realizar y sus recreadores tampoco divulgan el secreto, salvo a discípulos de su confianza como el caso de Fred Ketch.
Para apreciar realmente la calidad de este efecto, se debe tener en cuenta que el mismo se puede utilizar únicamente al cantar o recitar, dado que dos personas jamás pueden hablar al mismo tiempo en diálogo, por una cuestión de educación principalmente. Entonces, el ventrílocuo que recita o canta a dos voces, lo hace durante todo el tiempo, en cada verso de la poesía o tema musical, intercalando el decir un verso cada uno, compartiendo o uniéndose en otros, dándole personalidad y expresión a la interpretación, hasta llegar así a la impostación final, y por supuesto deben escucharse AMBAS voces bien definidas.
Los artistas que pretenden realizar este efecto en la actualidad utilizan solamente la impostación final que no es difícil de lograr usando el cincuenta por ciento de cada voz intercambiándolas tan rápidamente que se crea la ilusión de la doble voz, ilusión que es ayudada al abrir la boca el actor a la par del muñeco, logrando que parte del publico se engañe creyendo que escucho las dos voces al mismo tiempo. Un buen oído percibe de inmediato el fraude, malogrando con ello el espectáculo.
En el caso de Miguel Ángel Lembo, se puede observar en otro videoclip que también logra agregar una tercera voz, tres voces en unísono, pero no ya con la debida claridad. Este efecto requiere de mucha atención para escucharlo.